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Los Emamorados en el tarot ♡

Había una vez, en un valle donde los ríos hablaban bajito y los árboles se inclinaban para escuchar secretos, dos caminos que nacían del mismo punto.

Uno iba hacia el bosque luminoso, donde las flores cantaban cuando salía el sol.

El otro iba hacia la montaña, donde el viento enseñaba a ser valiente.

En medio de esos dos caminos vivía Alma, una niña con un corazón tan grande que a veces no le cabía en el pecho. Alma tenía un don especial: podía sentir cuándo algo era verdadero… y cuándo no.

Un lunes por la mañana, mientras se ponía sus zapatos, apareció frente a ella un mensajero muy peculiar:

un pájaro con alas doradas y voz suave.

—Esta semana —dijo el pájaro— no se trata de correr, ni de ganar, ni de llegar primero.

Esta semana se trata de elegir con el corazón despierto.

Alma no entendió muy bien, pero igual salió a caminar.

Ese día conoció a Bruno, un niño que venía del bosque, y a Lía, una niña que bajaba de la montaña.

Los tres jugaron juntos, rieron, compartieron pan y manzanas…

y algo extraño pasó:

Alma empezó a sentir dos fuerzas dentro de ella.

Con Bruno todo era fácil, cómodo, conocido.

Con Lía todo era intenso, nuevo, desafiante.

Por la noche, Alma se acostó inquieta.

Su corazón parecía un tambor:

tum tum, tum tum.

Entonces soñó que estaba en un puente de luz, y en cada extremo había una versión de ella misma:

una vestida de flores

y otra vestida de viento.

Ambas le dijeron al mismo tiempo:

—No es una elección entre personas…

es una elección entre quién decides ser cuando amas, juegas, hablas, caminas.

Al despertar, Alma entendió algo importante:

no tenía que elegir entre Bruno o Lía…

tenía que elegir cómo quería relacionarse con el mundo.

Así que esa semana empezó a hacer cosas nuevas:

🌱 Cuando alguien la hacía enojar, elegía hablar en vez de huir.

🌱 Cuando sentía miedo, elegía confiar un poquito más.

🌱 Cuando quería esconder lo que sentía, elegía decir la verdad con suavidad.

El viernes, los tres volvieron a encontrarse.

Y Alma, sin darse cuenta, brillaba distinto.

No porque tuviera más amigos…

sino porque estaba siendo fiel a su corazón.

El pájaro dorado volvió y dijo:

—Eso es vivir Los Enamorados:

no es solo amor romántico…

es aprender a unir lo que piensas con lo que sientes,

y elegir desde ahí.

Y desde ese día, en el valle se decía:

✨ “Quien vive la semana de Los Enamorados no busca a alguien que lo complete…

aprende a elegirse con amor, y desde ahí, comparte.” ✨

Colorín colorado…

esta historia no termina:

empieza cada vez que eliges con el corazón despierto. 💛

XOXO Lau.











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